Mil rosas para ti

El día de ayer, mi esposo, Gavin, y yo celebramos nuestro aniversario desde el día en que salimos por primera vez, así que quiero compartir la historia de cómo nos conocimos con ustedes.

Invité a Gavin a un baile de la iglesia para nuestra segunda cita, y ese fue el día en que las personas empezaron a preguntarnos cómo nos conocimos. La verdad es que esa pregunta me puso nerviosa y avergonzada por mucho tiempo, hasta que Gavin y yo nos casamos y entendí que era una pregunta que iba a tener que contestar por el resto de mi vida. Al principio, ambos acordamos en mentir y decir que nos habíamos conocido en un centro comercial, lo cual no era una mentira del todo, ya que es ahí donde nos conocimos en persona.

Antes de contarles la historia, empezaré contándoles cómo es que todo empezó.

Una semana antes de conocer a Gavin, alguien rompió mi corazón. Suena algo dramático, ya que nunca tuve algún tipo de relación con esta persona. pero me gustaba y creí que yo le gustaba, y ya saben lo que sigue. La decepción. 

Ambos estábamos en la misma clase y pasábamos bastante tiempo juntos, por lo que pensé que había algo entre nosotros. No es que estuviera enamorada, pero sí me había ilusionado, hasta que empecé a darme cuenta de que él empezó a pasar tiempo con otra chica. Es ahí cuando entré en razón de que me estaba engañando a mí misma pensando que había química entre nosotros, cuando este chico simplemente era un buen amigo. El punto es de que me puse muy triste porque hasta ese momento no había tenido suerte en el amor por mucho tiempo, lo cual fue algo bueno porque escribí algunos de mis poemas favoritos debido a ello haha (si quieres leer uno de los poemas que escribí, haz click aquí).

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Recuerdo que el día en que finalmente me di cuenta de que había sido una tonta por ilusionarme sin razón, hablé con mi hermana y me puse a llorar, diciéndole que nadie iba a quererme en esta vida. Sé que suena dramático, pero creo que todos nos sentimos así en algún momento de nuestra existencia. Quién iba a pensar de que conocería a mi futuro esposo una semana después.

Lo que me dio ánimo ese día, es que mi mejor amiga iba a venir a visitarme desde Florida. Ella y yo hemos sido mejores amigas desde el 2012, aunque ya nos habíamos conocido tres años atrás. Ella es una persona en la que puedo confiar, y la verdad es que estaba contenta porque eso iba a distraerme de mi desgracia. Algo que me gusta de ella, Camila, es que no le gusta escuchar mis dolores. Eso puede dar risa, pero es la verdad. Cada vez que me he desilusionado con un chico y le contaba, ella escuchaba la historia una vez y después no quería escuchar más del tema. Eso me hacía pensar algunas veces que no le interesaba, hasta que un día Camila me dijo que simplemente no le gustaba verme triste.

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Camila llegó un día después, un jueves, y se quedó por once días. Salimos cada mañana y mi mamá y yo la llevamos a varios lugares bonitos del Norte de California. Ella me ayudó a tomar con humor el hecho de que el chico que me gustaba publicó su nueva relación en Facebook un par de días después de que noté que algo raro pasaba. Es así como empieza la historia de cómo encontré a mi esposo.

Camila y yo decidimos bajarnos una aplicación de citas. Sí amigos, estoy hablando de Tinder. Simplemente lo bajamos para divertirnos cuando no teníamos nada que hacer. Un par de días después, eliminé mi cuenta y seguí con mi vida normal, pero antes de eso, un chico llamado Gavin me escribió preguntándome qué significaba LDS, ya que eso era todo lo que decía en mi descripción. Empezamos a hablar y le conté que era de Perú, y él me dijo que eso era genial porque él sabía Español. La verdad es que no le creí porque él solo era un chico de 19 años y yo había escuchado que aunque la gente en Estados Unidos estudia Español en el colegio, ellos sólo aprenden cómo decir "Hola, ¿cómo estás?", así que pensé que sólo lo decía para impresionarme. Al final de la conversación, me mandó su número de teléfono. Yo le mandé el mío, y luego nos despedimos. Fue un día después que eliminé mi cuenta y pensé que no volvería a saber nada de él.

Al día siguiente, Gavin me escribió, pero no era el mismo número que él me había pasado. Al parecer, se había equivocado al escribir un dígito, así que si yo no le hubiera pasado mi número, nunca hubiéramos hablado de nuevo. Incluso Gavin pensó que lo había bloqueado, ya que mi cuenta ya no aparecía, y cuando iba a mandarme un texto, se dio cuenta de que no había guardado mi número, pero felizmente lo había copiado y cuando puso "pegar" en sus notas, ahí seguía mi número. Tal vez haya sido una coincidencia, pero me gusta pensar que fue más especial que eso.

A pesar de que me gustaba hablar con Gavin, no quería salir con él en persona, ya que me daba miedo pensar que tal vez podría ser un psicópata, aunque al mismo tiempo no quería salir con un desconocido simplemente. Menos alguien a quien había conocido por Internet un par de días antes. Siempre estaré agradecida por mi amiga Camila, quien me convenció de simplemente "ir por ello". Yo había puesto varias excusas para no salir a una cita, pero finalmente dije que sí. Es así como el 11 de mayo de 2016, Gavin y yo salimos a nuestra primera cita. Fuimos al mall, ya que era un lugar público. Además, Camila y mi hermana (ambas se llaman Camila) estaban paseando por el mall también para asegurarse de que estaba bien. Lo primero que mi papá me dijo antes de salir de la casa ese día, es que haga lo que haga, no salga del mall, ¿y qué fue lo que hice? SALIR DEL MALL. En el centro comercial no hay mucha comida de calidad, así que Gavin me dijo para ir a un restaurante cerca. Al conocerlo, me dio confianza, así que fuimos juntos a The Yard House (no sigan mi ejemplo). Comimos, caminamos, y conversamos por cuatro horas. Nunca me había divertido tanto en una cita. Las horas pasaron rápido y nos despedimos sin saber si nos volveríamos a ver. Lo primero que me gustó de él fueron sus ojos, voz, y gusto musical. Si conocen a Gavin, saben que tiene una voz muy única y varonil, y no lo digo solo porque sea mi esposo. Además, estaba sorprendido cuando le dije que me gustaba el Rock, Screamo, Hardcore, etc; ya que pensó que me gustaría el reggaeton y la música latina. Algo que es gracioso es que cuando me mudé a Estados Unidos, estaba feliz porque no volvería a escuchar cumbia, chicha, y toda esa vaina nunca más, pero Dios me mandó al único gringo al que le gusta escuchar cumbia a todo volumen cada vez que prende la radio...

Por último, cuando nos conocimos pensé que lo nuestro no tenía futuro. En ese tiempo yo pensaba en mudarme a Utah para estudiar, incluso estaba pensando en servir una misión en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ya que me había preparado por tres años para hacerlo. Gavin, por su parte, quería mudarse a Portland o estudiar en una universidad que está a unas tres horas de donde vivimos ahora. Supongo que uno nunca sabe qué puede pasar en su vida, ya que el resto es historia.

 Es gracioso que una semana antes de conocerlo, pensé que nunca iba a amar ni ser amada. Sé que me he casado joven, pero no era algo que pensaba que iba a pasar. Nunca creí que encontraría a mi persona ideal en un app. Nunca había soñado con mi boda, ni con mi vestido, ni con una celebración. Nunca pensé que encontraría a alguien que me regala flores casi cada semana, que me hace sentir especial, que me ayuda a cumplir mis sueños y jamás me juzga. Gavin ha sido una bendición en mi vida y siempre estaré agradecida de haberlo encontrado.

Cada historia de amor es especial y única. Por mucho tiempo me sentí avergonzada de decir cómo había conocido a Gavin porque no quería que nadie pensara que estaba en un app de citas porque estaba desesperada o algo por el estilo. Creo que muchas veces nos preocupamos mucho por el qué dirán en vez de vivir tranquilos con las decisiones que tomamos porque nosotros sabemos la verdad, y eso es lo que importa. 

Quiero también decirles algo... conocer a Gavin pudo no haber pasado. Pude haberme quedado en Perú y conocer a otra persona. Pude no contestar su mensaje y seguir con mi vida. Pude haberme mudado a Utah, no haberme casado, etc. El punto es que no pienso que haya solo una persona para nosotros. Pienso que podemos ser felices con la persona que nosotros decidamos que es para nosotros. Conozco muchas personas que a pesar de que sienten algo por alguien, están siempre en busca de algo mejor. No creo que sea malo tener altas expectativas si tú también te estas esforzando por ser lo mejor de ti, pero si quieres encontrar a alguien perfecto, no vas a encontrarlo. El amar a alguien es una decisión que tomas cada día, estés casado o con novio/a. Yo amo la decisión que tomé, y que sigo tomando cuando los días son más difíciles que otros.

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Mi querido Gavin:

No puedo creer que haya pasado un año desde que empezamos a salir. Parece mucho tiempo, pero a la vez muy poco. Siento que te he conocido desde siempre, y los días se hacen cortos cuando estoy a tu lado. Me haz hecho más feliz de lo que alguna vez pensé que podría ser, y mis días están llenos de risas gracias a tu sentido del humor y positivismo.

Siempre te escribiré poemas con miles de rosas, así como llenas todos los cuartos de flores y de ti.

Gracias por leerme una vez más. Hasta la próxima,

Alejandra.