Tal Vez No Sea Un Monstruo

Entre muros y lamentos no se encuentran palabras

me pregunto dónde acabaré en una semana

las personas pasan a mi lado y a veces golpean

las luces se apagan antes de las once y cuarenta

escucho los susurros y tengo fe en ellos

entre chismes escucho que soy un monstruo

 

Si me miro al espejo solo encuentro pelaje

cuando alguien me toca pronto se lacera

nunca conocí a un amigo del alma

las calles solitarias eran mi mayor abrigo

me pregunto cuándo será mi último aliento

qué hago despierto en esta mañana de invierno

 

La lluvia siempre me trajo tranquilidad

¡Esto es ser feliz!, exclamo, pero nadie contesta

las gotas se acurrucan en mi ventana

es mejor caminar danzando en la vereda

los señores tapan los ojos de sus niños

soy como un insulto a la belleza

 

Entre las penumbras veo a un niño curioso

trato de imitar una sonrisa sin esperar una mirada

extiende su mano y acaricia mi rostro herido

el silencio de la ciudad se convierte en canción

entre sabios conversamos y le explico que nunca he amado

entre sonrisas me cuenta su sueño de poder amar


Mientras se aleja sonrío por vez primera y divago

nada ha cambiado pero todo es distinto

las nubes grises se transforman en un arcoíris

los adultos escapan y los pequeños se acercan

alguien se sienta a mi lado y canta

en un charco me observo y asiento

¡Tal vez no sea un monstruo!

Modelo: Marcya Amésquita / Fotografía: Alejandra Duffy